LIBRO 1º.TEMA I. NATURALEZA Y SENTIDO DE LA REVELACIÓN

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TEMA I

ACOGER A DIOS QUE REVELA EN JESUCRISTO SU MISTERIO Y SU PLAN SALVADOR

NATURALEZA Y SENTIDO DE LA REVELACIÓN[i]

 

La primera idea que debe quedarnos clara al comenzar nuestra formación es que es Dios quien, a través de Jesucristo, decide libremente revelarse (decirnos quien es Él) a nosotros. No es el hombre el que toma la iniciativa, es Dios quien nos busca para comunicarse con nosotros, para ofrecernos la salvación y la felicidad.

La segunda idea que debemos tener presente es que debemos afrontar este itinerario formativo con una actitud de búsqueda, aunque llevemos mucho tiempo ya dentro de la Iglesia. Vamos a intentar “alcanzar una fe más evangélica, más centrada en lo esencial del Evangelio de Jesús, y una vida más coherente con nuestra fe, para que seamos presencia de Dios en nuestra sociedad y en nuestro mundo, y así podamos ser fermento de vida, justicia y paz”[ii].

Dios tiene un plan para nosotros que San Pablo expone perfectamente en el himno que aparece al comienzo de la Carta a los Efesios. Analicemos algunas partes de este texto.


3Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Dios,  a través de su Hijo Jesucristo, nos transmite todos los bienes que es lo más profundo de nosotros podemos desear.


4Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

 

Nos ha elegido a cada uno de nosotros, nos tiene en su mente desde siempre y desea que estemos unidos a Él, esto es, que llevemos una vida de santidad. Nuestra condición pecadora no es un obstáculo para que lleguemos a alcanzar la santidad.


5Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos

Dios quiere que toda la humanidad forme con Él una gran familia.


Además de todo esto, se nos ofrece a Sí mismo como don, como regalo, convirtiéndonos en templos del Espíritu Santo.

Pero esta revelación de Dios al hombre no fue repentina, sino que se fue dando paso a paso, poco a poco, para que pudiera ser asimilada mejor.

El primer paso de esta revelación de Dios lo tenemos en la creación, dado que toda obra creada nos dice algo de su autor.

 El segundo paso lo encontramos en el propio corazón de la persona, donde anida un deseo de ir más allá, de buscar un bien, una justicia, una belleza, una felicidad, en resumen, una plenitud que está por encima de él mismo. Este sentimiento se ha dado en todas las generaciones. El ser humano siempre ha buscado un más allá que sólo está en Dios.

Como consecuencia de esa búsqueda van surgiendo las distintas religiones. Dios va preparando poco a poco su revelación definitiva, adaptándola a las distintas etapas de maduración de la humanidad.

Entre todos los pueblos, Dios elige a Israel para ir concretando su revelación. Hace una alianza con este pueblo, el cual a veces cae en errores; pero Dios siempre se mantiene fiel con él y quiere que transmita al resto de los pueblos que Él es el verdadero Dios. Esta parte de la revelación la encontramos en el Antiguo Testamento.

Finalmente, se nos reveló definitivamente en Jesucristo, nacido en el seno del pueblo judío, pero enviado por el Padre a toda la humanidad (Nuevo Testamento). En nuestro camino de formación iremos descubriendo que “Jesús crucificado y resucitado es nuestra mejor esperanza, que Dios no tenía ni tiene nada mejor que ofrecernos, porque en Jesucristo, su Hijo amado, se nos estuvo dando a Sí mismo”.[iii]

 

Reflexión personal.-

1/ VER: MIRADA CREYENTE.

 ¿Qué obstáculos crees que se dan en nuestra sociedad actual para que atendamos a la llamada que Dios nos dirige a cada uno?

2/ JUZGAR: REFLEXIÓN CREYENTE.

 ¿Crees que abrir las puertas a ese Dios que nos busca –como hemos visto en el himno de la Carta a los Efesios—puede implicar un cambio en nuestra vida? (No digas sólo sí o no, razona la respuesta).

3/ ACTUAR: COMPROMISO CREYENTE.

¿Cómo puedo responder a este Dios que me buscaba incluso antes de nacer y que me envía a su Hijo Jesucristo para que me enseñe quién es Él? (Piensa en actos concretos de tu vida diaria, cosas sencillas que puedas cumplir).

Sería bueno, que al terminar esta reflexión le dijeras a Dios con sencillez lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.

 



[i]  Resumen del Tema I del tomo 1 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos.

[ii]  Itinerario de Formación Cristiana para Adultos. Tomo I, pág. 67

[iii]  Ob. Cit. Pág. 75