Parroquia de San Sebastián - Sevilla

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Formación On-line

Plan de Formación On-line conjunto de la Parroquia de San Sebastián de Sevilla, de la Hermandad de la Paz y de Acción Católica General Sevilla.

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formacionCristiana Presentación del Itinerario de Formación Cristiana 


 



LIBRO 2A. TEMA IX (1ª parte)

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ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura

LIBRO 2ºA. TEMA IX (1ª Parte)

Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

Tema Textos  bíblicos para consulta: Gen 12, 2-3; Gen 15-17; Gen 22, Ex 3,6; Hech 7,2-3; Rom 11, 17-24; Gal 3,8; Heb 11,8.

Concilio y Catecismo: DV 3, 14; CCE 59-61.

Este tema nos invita a descubrir que toda la revelación que va desde Abrahán a Jesús constituye una preparación evangélica que incluye toda la historia del Antiguo Testamento.

Esta historia está orientada hacia la venida de Cristo. Dios escoge a un pueblo, no porque quiera hacer de él un privilegiado, sino para encargarle una misión.

La elección de Abrahán. b) Dios sella su alianza con él y sus descendientes:

Israel   en sus orígenes se encuentra con Abrahán, un hombre que viene de más allá de los ríos Tigris y Éufrates  siguiendo la llamada de Dios.

<> y es compensado con unas promesas indefinidas: En el origen de Israel hay una llamada divina y una respuesta incondicional.

Poco a poco la promesa se irá precisando, en medio de,  pruebas y esperas desconcertantes. Cuando llegan  a Canaán, Dios le dice <> pero empiezan las dificultades.

El  hijo de la esclava: ¿Dios cumple lo pactado?:

La sequia trae la consiguiente hambruna para el ganado. Abrahán acude a Egipto a buscar comida y esta a punto de perder a su esposa Sara.

Llevan diez años casados y no tienen descendencia afloran los problemas familiares, Sara le propone tener un hijo con Agar, una esclava egipcia, apenas la esclava tiene el hijo la situación se hace insostenible y Agar huye con el pequeño Ismael.

La circuncisión, signo indeleble del pueblo de la Alianza:

Pasados otros trece años sin descendencia Sara desconfía  de la promesa y el escepticismo se apodera de Abrahán, pero no,  sigue fiándose y Dios reitera su promesa formulada en términos de alianza <>. A partir de ese momento el signo  de la alianza será el de la circuncisión: <>

Por fin nace el heredero Isaac, siendo los dos muy viejecitos.

Sacrificio de Isaac: la bendición  por la obediencia (Gn 22):

Después de todas las vicisitudes que han puesto en peligro tanto la posesión de la tierra como la consecución de un heredero, Dios da un giro radical: el heredero debe ser sacrificado.

El relato es de una crudeza y hermosura sin límites. Abrahán  había salido de casa fiándose de Dios, había esperado pacientemente el cumplimiento de lo prometido     y ahora le pone entre la espada y la pared. ¿Debe obedecer una orden que hace fracasar  toda su vida, aunque provenga de Dios mismo?

Abrahán no  pone en duda los designios de Dios, la obediencia a la fe, la seguridad de que  Dios no falla a su palabra  ni a su alianza es el camino que lleva al Dios de Israel: <> (Gn22,17)

Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

: Mirada creyente

¿Cómo percibes que Dios va  preparando  la vida  de cada uno y la tuya propia para el encuentro con Él?

: Reflexión creyente.

¿Has pensado que Dios es el que llama primero? ¿Estas a la escucha en los acontecimientos tu de vida para poderle contestar?

: Compromiso creyente.

Nuestro proyecto personal de vida cristiana que debemos  ir formulándolo poco a poco, tiene un punto de arranque ineludible: la llamada personal de Dios a cada uno de nosotros.   Esto supone que nos hagamos siempre dos preguntas: ¿Qué quieres Señor de mí? ¿ Cómo puedo yo servir mejor a la realización del Plan de Dios en el mundo?

(Haz un compromiso pequeño, concreto y realista para poderlo llevar a tu vida cristiana.

 

 

 

LIBRO 2A. TEMA 8º (2ª PARTE)

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ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

LIBRO 2ºA. TEMA 8 (2ª Parte)

Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

 (Textos Bíblicos para consulta: Gn 6, 9-9,17; Mt 24, 29-51; Lc 17, 20-23; Lc 21,24; 2 Pe 2,5; Heb 11,7; JN 11, 52)

(Concilio y Catecismo: DV3; LG2,9,16; CEE 56-58, 71,701,845, 1080, 1094, 1219, 2369)

La alianza con Noé: designio salvífico de Dios con las naciones:

Tras la creación y el pecado, siguiendo la narración bíblica del Génesis topamos con  un relato desconcertante: Dios ha decidido exterminar a la humanidad por su maldad.

Sin embargo aparece una figura prototipo de la obediencia a Dios y de intercesor que llevará adelante la Historia de la Salvación: Noé.

La narración consta de dos partes: en la primera presenta el diluvio como el final de una era, como una (Gn 6, 9-8, 22). En la segunda, la bendición de Dios y su alianza con Noé y sus  hijos,  da inicio a un nuevo comienzo ( Gn 9, 1-17). La historia se divide en dos: la humanidad anterior al diluvio (anti-diluvianos) y la que sigue (post-diluvianos).

Alianza y  nueva creación:

El diluvio invierte la obra creadora del tercer día. Es presentado como consecuencia del pecado que hace un mundo inhabitable: ( Gn 6, 5)

Bendición y alianza ( Gn 9, 1-17):

 La conducta de Noé, su respuesta concreta a la palabra y a la voluntad de Dios, juega un papel decisivo. Dios manda y Noé escucha y cumple. En esta obediencia, Noé alcanza su salvación y a través de él la de todos los pueblos.

Por ello, el diluvio no es la palabra definitiva de Dios. Con Noé y su descendencia Dios establecerá una alianza en la que se bendecirán todas las naciones de la tierra. La alianza garantiza que no habrá otro diluvio y asegura la pervivencia en la tierra: <>

Lo mismo que en la creación original (Gn, 26-28) la nueva creación supone un triunfo de la vida: (Gn 9, 1.7). Noé será el padre de la nueva humanidad, como Adán lo será de la antigua. El Dios bíblico es el Dios de la nueva creación, del ser humano en su fragilidad, y su designio salvador llega a toda la humanidad, a todos los confines de la tierra.

Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

: Mirada creyente.

  • Nuestros ambientes suelen ser proclives  a la actitud relativista, en el fondo tal actitud supone una renuncia a la Verdad o creen que no existe: ¿Me dejo llevar por  el relativismo?
  • Dios hizo su alianza con toda la humanidad, con todas las culturas: ¿Se respeta? y yo ¿que hago?

: Reflexión creyente.

  • Evangelizar no es proponer un mensaje que no tenga nada que ver con las actitudes buenas que se dan en la vida humana, sino saber enlazar, como nos muestra  Jesús en el Evangelio, con todo lo bueno que ya Dios mismo ha sembrado en el corazón de las personas y de sus culturas: ¿Me preocupo por buscar la Verdad? y ¿Cómo debe ser mi actitud de dialogo con todos?

: Compromiso creyente.

  • Debemos ir reformulando nuestro proyecto de vida según vayamos descubriendo poco  a poco la prioridad que tiene el ser sobre el hacer: ¿En qué debe mejorar mi proyecto de vida cristiana, para vivir  las diferentes dimensiones de mi vida humana con más conciencia del plan de Dios y con más esperanza?

Haz un compromiso concreto, pequeño y realista para testimoniar ante el mundo la prioridad que el Plan de Dios  debe tener en tu vida.

 Breve oración personal de acción de gracias sentida, que contenga tus vivencias y actitudes personales ante la grandeza del Plan de Dios.

Nota importante: Para seguir estos temas se aconseja tener una Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II  y el Catecismo.

 

LIBRO 2A. TEMA VIII (1ª parte)

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ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura

DESIGNIO SALVADOR DE DIOS CON LAS NACIONES DE LA TIERRA, ALIANZAS

Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

(Textos Bíblicos para consulta: Gn 6, 9-9,17; Mt 24, 29-51; Lc 17, 20-23; Lc 21,24; 2 Pe 2,5; Heb 11,7; JN 11, 52)

(Concilio y Catecismo: DV3; LG2,9,16; CEE 56-58, 71,701,845, 1080, 1094, 1219, 2369)

Alianza:

Pacto, unión de personas para un mismo fin. En la Biblia: dialogo amoroso de Dios con su pueblo.

 Biblia:

Sagrada Escritura, libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento, textos inspirados por Dios. (“carta” de Dios omnipotente a sus criaturas, según frase de San Juan Crisóstomo)

 En el tema anterior vimos que Dios crea el  Mundo y al ser humano y le invita a una comunión intima con El, le hace la primera llamada a la vida y a colaborar con Él en la creación,  y una vez rota esta unidad por el pecado, Dios decide desde el comienzo salvar a la humanidad a  través de una serie de Alianzas.

Dios se revela en la historia para nuestra salvación:

El complejo proceso de formación del Antiguo  Testamento corre en cierta medida, paralelo a la vida e historia  del pueblo de Israel,  pueblo escogido por Dios  y es una obra abierta a futuras realizaciones y cumplimientos. Debemos recordar que al leer la Biblia no podemos prescindir de la finalidad con la que se escribió.  Nos habla de las hazañas de Dios, el gran protagonista es El, que busca al hombre    porque quiere establecer una relación de amistad con él.

La Biblia se escribe cuando el pueblo fue consciente de que Dios había intervenido desde el principio de su historia y lo había hecho de forma salvadora, Dios se va revelando en ella paso a paso, poco a poco a lo largo de la vida de su pueblo. El AT. Es una  continua manifestación de Dios. En ella, Dios es un ser personal, que dialoga con el ser humano, le acompaña, le provoca, le anima,  le corrige…. Y todo esto en el camino de la historia y al leerla desde de la fe en Dios que interviene, el pueblo descubre como  es Dios.

Dios  se revela como el Dios personal que respeta la libertad:

Dios toma en serio el protagonismo, la responsabilidad y por tanto la libertad del  género humano. El creyente debe saber que ha sido creado libre incluso para  negarse a Dios y a su Plan. El ser humano no es un muñeco ni un esclavo  sometido a la voluntad caprichosa de Dios. El hombre y la mujer son seres libres, inteligentes y autónomos para estar llamados a construir con su voluntad y su esfuerzo la historia propia y la de su pueblo. Dios quiere que en libertad le sigamos.

La historia, lugar de encuentro del ser humano con Dios:

Dios se revela en la historia. Los profetas recuerdan al pueblo que Dios es celoso porque los ama, no consiente que vayan tras ídolos que los sometan y los lleve a la esclavitud, también denuncian una y otra vez las falsas seguridades del pueblo creyendo que no les pueda pasar nada y  suscita líderes carismáticos (los conocidos como ) que los liberan de las cargas económicas, y del sometimiento militar que les imponían los filisteos. Dios no soporta la injusticia y el corazón obstinado y permite que   su pueblo caiga en la esclavitud del exilio y desde esa experiencia el pueblo descubrirá que Dios es fiel y no le abandona.

Dios establece su Alianza con el ser humano:

La Alianza es el término bíblico   para expresar la acción de Dios con toda la humanidad y con su pueblo. La Escritura es una narración de las Alianzas  que han tenido lugar en la Historia de la Salvación: con Noé, con Abrahán y con Moisés.

Jesús y la primera Iglesia releerán toda la escritura (A.T.) en esta última clave: en anticipación, promesa y profecía de la decisiva intervención de Dios acaecida en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, el Mesías  prometido en el A T. Esta nueva Alianza y definitiva  es cumplimiento  y plenitud de las Antiguas Alianzas.

Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

: Mirada creyente.

  • Observa a tú alrededor. En general, ¿los creyentes practicantes conocen la Biblia?. Piensa, ¿me ha interesado o he sentido curiosidad por lo que dice y para qué?

: Reflexión creyente.

  • Yo pertenezco al género humano, soy persona, criatura de Dios, me tiene que interesar lo que mi Creador quiere de mi ¿lo he pensado alguna vez?
  • Dios es mi Padre, me ama y quiere lo mejor para mí  la Salvación desde ya. Reflexiona: a lo largo de tu  vida ¿Has notado la intervención de Dios en tu historia?  

: Compromiso creyente.

  • En la Biblia Dios me dice lo que quiere de mí y para qué.

Sugerencia: como en este itinerario iremos viendo lo que El me dice y el compromiso debe ser pequeño y asequible para cumplirlo, podemos empezar  pidiendo al Señor nos de fuerzas y voluntad para seguirlo, conociendo la Alianzas que hace con su pueblo con Noé, Abrahán y Moisés.

Breve oración personal de acción de gracias, que contenga tus vivencias y actitudes personales ante la  intervención de Dios en tu historia personal

Nota importante: Para seguir estos temas se aconseja  tener una Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II   y el Catecismo.

 

LIBRO 2ºA. TEMA VII

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ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

LIBRO 2ºA. TEMA VII

         LA REVELACIÓN A LOS PRIMEROS PADRES: promesa de salvación y de alianza.

Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

Antecedentes:

En este tema vamos a considerar que la Revelación de Dios comienza desde el mismo origen del mundo y del ser humano. Esta revelación de Dios  a los primeros padres es una promesa de salvación y de alianza. Dios se manifestó a los seres humanos desde el principio de la creación y les invitó a una comunión íntima con Él, invitación que no fue interrumpida por el pecado.

Vamos a considerar el modo en que Dios inicia una historia de alianzas, pero antes hagamos algunas consideraciones sobre el modo de leer la Biblia.

La Biblia, narración de la historia de la salvación:

La Biblia puede ser estudiada como un texto literario antiguo. Sin embargo, nuestro propósito no es hacer este tipo de estudio. Leemos la Sagrada Escritura para aprender a ser creyentes. Es una lectura en continuidad con la que hizo Israel y coherente con la luz que irradia Jesucristo. Es la lectura del relato de la Salvación que hoy se actualiza en nosotros.

No es una “crónica” ni una “historia en sentido moderno”:

En efecto, la Biblia no es una “crónica” ni una “historia” pormenorizada de lo que ha acontecido desde el comienzo del mundo hasta la actualidad. La “crónica” busca describir unos hechos con el mayor lujo de detalles. Y si el autor es bueno conseguirá atrapar la atención del lector.

Tampoco es una “historia” que expone lo sucedido buscando profundizar en las causas que han dado origen a esa situación. Para ello hace un análisis de estudios económicos, sociales, religiosos, etc. Ambas, crónica e historia, tienen de común que parten de los acontecimientos y no se permiten dar rienda suelta a la imaginación. No podemos aplicar ninguno de estos dos géneros literarios a la Biblia.

Por ejemplo, el autor del Génesis afirma que Dios creó el mundo, pero no pretende describir “como” fue la creación. Tampoco podemos acercarnos al hecho del Éxodo con los criterios históricos modernos: ¿cómo explicar que los unos pobres esclavos israelitas se escapasen del potente ejercito del faraón?. Sin embargo, creemos que Dios ha creado el mundo y que Israel salió de Egipto para comenzar una vida en libertad.

Es una narración histórica:

Para aproximarnos al texto bíblico hemos de entender lo que es una “narración”. El narrador introduce al lector en el contexto, comenta, apostilla, etc. No se limita a describir lo que ve, sino que introduce nuevos elementos que tienen que ver con el acontecimiento que quiere transmitir.

A Israel no le interesa describir asépticamente lo sucedido, sino transmitir lo vivido. Quiere transmitir la experiencia de la acción salvadora de Dios con su pueblo. Por eso cuando leemos la Biblia no debemos confundir la <verdad> que nos revela Dios con la <exactitud> de lo que se narra.

Narración semítica:

La realidad, siendo única, no se ve con los mismos ojos. Unos pueblos buscan la exactitud, la precisión; otros son más imaginativos e imprecisos. Los pueblos orientales se han distinguido por su excepcional fantasía.

Por otra parte, los narradores semitas carecen del sentido de la abstracción. Ellos crean una imagen que responda  a la verdad. Si nos preguntan qué había antes de que existiera el mundo, responderíamos <nada>; un semita diría: <un enorme desierto>. Tras estas precisiones abordemos el núcleo de nuestro tema.

La creación del mundo y del ser humano; dos relatos poéticos:

La Sagrada Escritura no pretende desvelarnos cómo fue la creación, sino el designio amoroso y salvador de Dios, que da inicio a todo con la creación. El libro del Génesis nos ofrece dos relatos distintos en su origen que fueron unidos para dar continuidad y coherencia a la gran historia de la salvación de Dios.

  • Primer relato: En este primer relato a creación surge de la Palabra de Dios: <Dios creó>, <Dios dijo>, <Dios vio que era bueno>, etc. En esta iniciativa divina la creación del ser humano no es uno más de los seres creados, sino alguien creado <a imagen y semejanza> de su autor, Dios mismo y <varón y hembra los creó>. Y <al séptimo descansó>.
  • Segundo relato: Pasamos de un texto esquemático, repetitivo, bien organizado a una narración de tintes coloristas. Este segundo relato se prolonga con un relato de caída, con el que forma una sola composición.

El nuevo relato dice que Dios creó al hombre del <barro>. Se imagina el autor sagrado una figura humana a la que Dios le infunde el soplo de vida. El ser de <barro>  revela una gran verdad y es la fragilidad humana.

Solo en la mujer el varón verá colmada su soledad y ansiedad: . La imagen de la costilla debe ser interpretada como participación de los dos sexos de la misma condición humana.

El relato de la caída:

Dios coloca al ser humano en un amplio y rico jardín: el Edén, para que lo cultive y lo guarde. Pone a su disposición todos los árboles menos uno: el de la ciencia del bien y del mal. El sentido de la vida del paraíso no consiste en la vida fácil y placentera, sino en desarrollar las grandes posibilidades que nos da la creación, de acuerdo con el deseo del creador. De ahí el valor que adquiere la obediencia al mandato divino, Dios crea al ser humano libre y responsable.

Tras la caída vienen los desequilibrios: la vergüenza por el profundo sentido de culpa,  el miedo, el dolor, la fatiga, la ruptura de la solidaridad del varón y la mujer, etc. La desobediencia del mandato divino trastorna completamente el plan de Dios sobre el ser humano; así lo expresa la expulsión del jardín. 

El misterio de nuestra condición humana:

Nuestra vocación humana  es vivir conforme a lo que somos CRIATURAS DE DIOS, por ello debemos vivir delante, en presencia, abiertos y en escucha agradecida y obediente a Dios.

El orgullo que dice que no necesita a Dios, la prepotencia de querer  desterrar a Dios y ocupar su puesto (con dinero, poder o ciencia) es el pecado porque trae el desamor.

La Historia de la Salvación nos descubre que Dios a pesar de todo, no abandona al ser humano ni le quita el mejor regalo que le dio: la libertad.

Dios entabló desde el principio un dialogo de amor con el hombre y la mujer, nunca lo rompió,  y lo culmino con la entrega que Dios Padre hizo de su propio Hijo Jesucristo (San Pablo dice: Jesucristo, primogénito de toda criatura). Él mismo hecho hombre como uno cualquiera de nosotros por quien quiso reconciliar consigo a todos los seres, y al resucitarlo inauguró con él la nueva creación.

Después de la oración y la lectura del tema hagamos un

: Mirada creyente.

  • Pensemos en un hecho en el que se manifieste que, con frecuencia, las personas no reconocemos nuestra condición de criaturas, creadas a , y pretendemos desterrar a Dios y ocupar su puesto.
  • La falta de esperanza  con la que algunas veces afronto la realidad del mundo en todas sus formas.

: Reflexión creyente.

  • Considerando la altísima vocación con la que Dios crea al ser humano (Gen 1,29-31) y la realidad del pecado (Gen3, 6-7): ¿cómo podremos vivir mejor nuestro ser ?
  • Ante el mundo creado amorosamente por Dios para el ser humano y teniendo presente la Palabra de Dios (Gen. 1, 26 yss): ¿qué actitudes ha de tener el cristiano?

: Compromiso creyente.

  • Este tema nos plantea nuestra responsabilidad ante el Plan de Dios y la actitud de esperanza con la que hemos de vivirlo: ¿Qué llamada sientes que Dios te hace, para que tu vida se oriente adecuadamente y tu proyecto de vida cristiana exprese mejor tu conversión a Dios y a su Plan de Salvación, y el rechazo al pecado?.

Haz un compromiso concreto, pequeño y realista para testimoniar ante el mundo la prioridad que el Plan de Dios  debe tener en tu vida.

 Breve oración personal de acción de gracias sentida, que contenga tus vivencias y actitudes personales ante la grandeza del Plan de Dios.

Nota importante: Para seguir estos temas se aconseja  tener una Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II   y el Catecismo.

 

LIBRO 1º. TEMA VI

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LA RESPUESTA DEL HOMBRE AL ANUNCIO DEL EVANGELIO: LA FE Y LA CONVERSIÓN[1]

 

Desde el punto de vista humano, tener fe es creer en algo o alguien, confiar en él, es reconocer el valor positivo que aquello tiene para la vida. Según este criterio, todas las personas tienen fe, creen en algo.

Desde el punto de vista cristiano, la fe es la respuesta a Dios que se revela en Jesucristo. Así pues, la fe implica muchos aspectos: conocimiento de la salvación que nos trae Cristo, confianza en la palabra de Dios, nuestra obediencia y entrega personal, comunión de vida con Cristo en espera de unirnos a Él plenamente tras la muerte, etc. “La fe cristiana es el sí integral del hombre a Dios que se revela y comunica como su salvador en Cristo”.[2]

 En el Antiguo Testamento creer es fiarse de Dios, de su promesa, de sus mandamientos. En el Nuevo Testamento creer significa aceptar el testimonio de Jesús y también unirse a la persona de Cristo resucitado, así como aceptar que la salvación es una gracia que Dios nos da, a la que, por supuesto, hay que acompañar con nuestra actitud responsable. En la Carta a los Hebreos se nos pone como ejemplo de fe a Abraham, que se somete en todo a la voluntad de Dios, obedeciéndole. El Catecismo de la Iglesia Católica nos propone a la Virgen María como modelo:

La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que “nada es imposible para Dios” (Lc 1, 37) y dando su asentimiento: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). Isabel la saludó diciendo: “¡Dichosa la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1, 45). Por esta fe todas las generaciones la proclamarán bienaventurada”.[3]

Recibimos la fe de la Iglesia, que la alimenta y la sostiene. Creer es un acto personal, pero no aislado. La recibimos por los demás creyentes, por sus palabras y testimonios, así como por los escritos que nos la presentan y esclarecen. Nosotros, a su vez, debemos transmitirla a otros. La Iglesia, como comunidad de creyentes, es la primera que cree, y de esta forma alimenta y sostiene nuestra fe, de ahí que la llamemos “madre”.

Esta fe que recibimos es única, pese a que la iglesia la viene transmitiendo desde hace muchos siglos, en muchas lenguas y culturas. Su contenido es inalterable.

Una vez que nos hemos adherido plena y sinceramente a Cristo por medio de la fe, el paso siguiente es la conversión, que es obra del Espíritu Santo en nosotros y de nuestra libertad personal. Esta conversión es un proceso que dura toda la vida.

Este proceso lleva consigo transformarnos según los valores evangélicos: “cambio progresivo de nuestros pensamientos y criterios, de nuestros sentimientos y vivencias, de nuestros comportamientos y costumbres. En suma, de nuestro modo de pensar, de sentir, de actuar, de vivir. Y esto no sólo en las repercusiones personales e interiores, sino en las consecuencias sociales de nuestro modo de estar en el mundo: en la familia, en el trabajo, en la convivencia social y política”.[4]

Por último, no debemos olvidar que todos los hombres tienen derecho e escuchar la Buena Noticia del Evangelio para alcanzar la plenitud de vida que nos trae Jesucristo.

 

Reflexión personal.-

1.- VER: MIRADA CREYENTE.

 Cristiano no es el que nunca ha pecado, sino el que experimenta la misericordia de Dios “que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores, para que se conviertan” (Lc 5, 32).

Piensa en un hecho en el que aparezca cómo la misericordia y el perdón constituyen una experiencia humana y liberadora para quien los ofrece y para quien los recibe. ¿Qué experiencia tienes tú de perdonar y ser perdonado?

2.- JUZGAR: REFLEXIÓN CREYENTE.

Lee la parábola del hijo pródigo en el Evangelio de San Lucas 15, 11-32. ¿Qué enseñanzas tiene la experiencia del hijo pródigo para tu vida?

3.-ACTUAR: COMPROMISO CREYENTE.

¿Qué plan general te trazas para disponerte mejor a acoger con gratitud el amor de Dios en tu vida mediante una conversión permanente al Evangelio? Fíjate algún compromiso concreto y realista para implicarte más y mejor en tu proceso de conversión.

Al igual que en los temas anteriores, sería conveniente que te dirigieras sencillamente a Dios expresándole lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.

 

 



[1] Resumen del Tema VI del tomo 1 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos.

[2] Tema VI, pág. 171

[3] CCE 148

[4] Tema VI, pág. 177

 


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